Comer bien también es sinónimo de salud y repercute en el cerebro. El ánimo, la memoria y la capacidad cognitiva están determinados por cómo nos nutrimos.

El cerebro es un trabajador incansable: permanece siempre activo y atento a todas las funciones vitales del cuerpo para adaptarse a sus necesidades en cada momento.

Se encarga de los movimientos, la digestión o los sentidos, pero también de los pensamientos y de las emociones. Nutrirlo bien es esencial para que realice su ardua tarea y para mantener en 


*Las emociones empiezan en el estomago

Nuestro mundo emocional se nutre de amor, de paz, de alegría… Las lecturas, las conversaciones, las películas, las experiencias que tenemos en la vida, son alimento para esas emociones.


¿Qué le sienta mal a tu salud mental?

Lo que comemos puede afectar al funcionamiento de la mente de una forma más o menos inmediata.
Resulta útil analizar cómo nos sentimos física y emocionalmente al día siguiente de tomar determinados alimentos: por ejemplo, tras ingerir fermentados (miso, chucrut, encurtidos, kombucha), tras eliminar los lácteos de la dieta 


*Alimentos que nutren nuestro cerebro

No hay un alimento milagroso capaz de compensar los efectos de la edad o los malos hábitos sobre el cerebro. Sin embargo, las investigaciones muestran que, además de los alimentos que protegen el corazón y los vasos sanguíneos, a este órgano le sientan especialmente bien los siguientes ingredientes:

Vegetales de hoja verde. El kale, las espinacas, las coles, el brócoli… son ricos 

Ingredientes que influyen en la memoria
Y es que algunos alimentos pueden afectar a la mente de un modo particular: mejorando o empeorando nuestra memoria.

En concreto, según un artículo publicado en la revista Annals of Neurology, las mujeres que comen más grasas saturadas de alimentos como carnes rojas y mantequilla tienen peores resultados en memoria y capacidad de pensamiento que las que 

*Nutrientes para el cerebro de los niños

Los primeros 1000 días de vida son cruciales para el desarrollo del cerebro de los niños. La forma en la que el cerebro se desarrolla durante el embarazo y los dos primeros años de vida define cómo funcionará el cerebro para el resto de la vida de la persona.

Durante este proceso los nervios crecen, se conectan y se cubren de mielina creando sistemas que deciden cómo el niño piensa y siente. Estas conexiones y cambios afectan a su forma de sentir, a su facilidad de aprender y memorizar, a su atención, a su modo de controlar los impulsos y el estado de ánimo e incluso a su capacidad de ser multitarea o de planificar acciones.

Tal y como comience el cerebro, así continuará.

El ambiente en el que crece el niño, el amor que recibe y la nutrición es crucial para todos estos cambios. La lactancia materna también crea una diferencia importante porque la leche materna es el mejor alimento y porque genera un vínculo muy cercano con la madre.

Hay algunos nutrientes que son necesarios para el desarrollo del cerebro:

• Proteínas. Las de origen vegetal las encontrarás en los cereales, legumbres, frutos secos, semillas, setas o tempeh.

• Zinc. Presente en los frutos secos, los azukis, los guisantes, el tofu o la levadura de cerveza.

• Hierro. En lentejas, cereales, vegetales verdes, patatas asadas y algunos frutos secos como los pistachos o las almendras.

• Colina. Está en la soja, en setas como las shiitake, las patatas, el germen de trigo, la quinoa, el brócoli, la coliflor y las semillas de girasol.

• Folatos. Este nutriente, especialmente importante durante el embarazo, se encuentra en espinacas, espárragos, aguacates, arroz, brócoli, mostaza y muchos cereales y legumbres.

• Yodo. Las algas son las campeonas en este micromineral.

• Vitamina A. Espinacas, zanahorias y boniatos son grandes fuentes de esta vitamina.

Tu amiga, Mercedes Verdú